domingo, 8 de julio de 2012

El gran testigo Estaba en la ventana, como todas las noches, y no podía creer lo que estaba mirando. Tenía mucho miedo de confesar. Por eso, porque sé que no me queda mucho tiempo de vida, decidí grabarlo y que encuentren la cinta y se haga justicia. “Era 1877, y Fran, un hombre de 75 años, estaba en la ventana como todas las noches antes de cenar, cuando empezó a notar algo sospechoso y a la vez muy extraño. Vio a dos hombres correr por el callejón sin salida, el que daba a la ventana, y tras ellos, un auto de la policía. Cualquiera pensaría que los efectivos hacían su trabajo, pero este era un caso diferente. Fran, se tranquilizó al ver a la policía, pero al escuchar la discusión apagó las luces y trató de esconderse. Escuchó hablar acerca de un dinero, y cuando los dos hombres confesaron donde lo habían escondido los policías lo asesinaron a sangre fría. Al día siguiente, en las noticias de los diarios se hablaba del robo a un Banco en los cuales se informaba que dos ladrones armados asaltaron un Banco y adormecieron a dos policías. Fran imaginó que podía existir afinidad o complicidad entre los ladrones y los policías. Relacionó el hecho y consideró que el caso era para una investigación profesional, lo cual no le correspondía a él. Sabía que confesando, corría gran peligro su vida. Pasaron los años, y Juan con 85 años, falleció de un cáncer maligno. Sus dos hijas fueron a buscar la parte que le correspondía a cada una. Debajo de una baldosa que salía fácilmente, se encontraba la cinta con el nombre de cada una de ellas. Lo escucharon y quedaron boquiabiertas. Llamaron a la policía y llevaron el caso a juicio. Un año después se hizo justica. Era tal cual lo había pensado Fran. De ese dinero, la mitad fue de recompensa para sus hijas quienes además de estar orgullosas de Fran, grabaron en su lápida “Se hizo Justicia. Descansa en paz” ESTEBAN SOSA E.E.T. N° 467 "Ovidio Lagos" Rosario

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